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The Mayandric WayI have finally found my way out of you
9/7/2007 Cumpleaños feliz Pues déjame que te tome el día para celebrarte; si tú no te celebras, si no quieres recordar este año maldito, me lo quedo yo para tenerlo en la caja secreta de mi habitación. He aprendido que para sobrevivir en el juego de Dios, uno debe ejercitarse en el tan denostado arte de la amnesia.
Me he guardado bien a salvo -bien a mano- las cosas lindas en el bolsillo de la cazadora vaquera. Me he guardado, por ejemplo, la foto de mi penúltimo duelo con la muerte, porque con esta amnesia premeditada mía no podría entonces recordar que ahora me rodeo de elementos blanditos y no de precipicios. Se acabó también lo de pasar el rato dándole la espalda al mañana; ahora invierto mi energía en pasar bailando los días que caen en martes y trece.
Así pues, teniendo en cuenta
si crees que no hay nada por lo que soplar velas, pedir deseos y zampar pastelitos, si este maldito 2007 va a impedir que tu sonrisa vuelva a ser completa, entonces voy a poner un anuncio en el periódico, en primera página para que Dios lo vea y se dé por aludido: 'te cambio todo lo de antes por su 10 de mayo'. Ya ves tú lo que me importa todo lo lindo si no te veo sonreír.
5/17/2007 Girasombra Todos conocíamos el protocolo: en cuanto entraba al aula debíamos abrir de par en par todas las ventanas, incluso cuando la temperatura exterior era de bajo cero; y entonces llegaba ella con prisa, acalorada y haciendo aspavientos, como queriendo movilizar con angustia las moléculas de CO2 que pululaban e invadían el espacio vital. Aparte de ser mi profesora de inglés del último año de instituto (la mejor profesora de inglés que tuve), América era la persona más aprensiva (segunda acepción) y con el acento más australiano que jamás había conocido. Uno debía ser precavido y no emitir una sola tosecilla en su presencia si no quería ser enviado ipso facto a casa. 'Por favor, si estáis enfermos no vengáis a clase, quedáos en casa hasta que os curéis, ¿entendido? No quiero gérmenes en mi clase'-, solía decirnos.
Este verano iba yo camino del monasterio para escuchar las vísperas de los monjes (y también para cantar con ellos en bajito -el discreto placer de los que sabemos interpretar gregoriano), cuando a un lado de la carretera desierta vi un inmenso campo de girasoles que me hizo pisar el freno y bajarme del coche para contemplarlo con calma mayándrica. Había tanto silencio en medio de aquella nada que denosté mentalmente a las decenas de moscas que circundaban ruidosamente el lugar. Pensé que los girasoles estaban rezando. Pensé que eran el preludio perpetuo del monasterio y que allí los tenía Dios, con la cabeza gacha, para que viéramos que aún hay quienes, como los semáforos, nunca se cansan de esperar. Y luego, Valentín, me acerqué a uno de ellos, me arrodillé a su lado, le miré a los ojos y me di cuenta de que aquellos girasoles no rezaban, tan sólo estaban tristes. Y no rezaban porque estaban tristes. O quizá estaban tristes porque no rezaban. O por rezar en vano estaban tristes. El caso es que estaban tristes.
Y el caso también es que recordé de pronto a muchas personas, y te recordé a ti. Y me recordé a mí. Me acordé de mi profesora de inglés poniendo distancia entre ella y los enfermos, y recordé las tantísimas ocasiones en las que la vida me ha enseñado que a la gente le gustas mucho más cuando sonríes, cuando estás bien, cuando estás animado y tienes ganas de levantarte temprano y de salir de copas el viernes por la noche. Lennon también advirtió esta cruel realidad. Y me alegro de ser Mayandra y de no ser gente, porque si te veo con la cabeza gacha pienso acercarme por si alguno de los parches que a mí me sobran te hiciera falta para suturar la fuga por la que se te escapan las ganas de vivir. Y me alegro de formar parte de la comunidad de los girasoles que no miran hacia el sol sino hacia la tierra porque sabemos que la luz está dentro de cada uno y no sobre la cabeza de nadie. Y también me alegro de haber tenido la oportunidad y el privilegio de aprender que todos, absolutamente todos tenemos pleno derecho a estar tristes y a enfermar.
Porque lo difícil y meritorio es mantener la cordura y la abnegación siendo un girasombra doliente en mitad de un mundo monocorde de girasoles aborregados. De tanto mirar al sol se han quedado ciegos, pobrecitos.
PS1. Aquí queda la prueba gráfica de que fue Mayandra de Grecia quien estuvo allí. Me tomé la libertad de tomar una foto tomando una foto del campo infinito de girasombras.
PS2. Vaya por Dios, así que te robaron la mochila en el metro... Lo último que me han robado a mí son los soles del tapiz de fondo de este espacio mayándrico. Dicho sea de paso, carece de gracia, así que quien me los haya chorizado, por favor, que me los devuelva. Y si lo ha hecho un girasol como consecuencia inevitable de su adicción cansina a mirar eternamente al astro rey, pues se lo perdono y santas pascuas, que bastante tiene con ser lo que es y con haberse quedado ciego.
PS3. A ver, chaval, decir mentiras no es tu estilo, así que cambia en seguida la imagen de tu perfil. Desconozco si Garciluño tiene motivos para afirmar lo que afirma, pero a ti no se te admite. Bolero. A ver qué va a ser esto. Hombre-ya :).
1/21/2007 Antes de que se acabe el día... ...tengo que dejar el espacio para esta entrada. Ya la escribiré otro día, en otro momento. Hoy no. No. 1/3/2007 Con 'B' de Buonarroti Lo sé, lo sé. Sé que tengo algunas cosas esperando que las escriba, varias canciones aún por grabar, un par de decisiones importantes que tomar y un montón de asuntos pendientes que suplican solución; pero es que hoy la estrella que me vigila me ha provocado con esta poesía cantada y, qué puedo decir, soy débil, oiga. Yo soy débil y esta canción preciosa. Tan bonita que no he sido capaz de contenerla dentro.
PS1. Creo que voy comenzando a saber por dónde piso y hacia qué dirección. Gracias por convertirte en brújula, Sioux.
PS2. ¿Quién es Darío? 12/11/2006 Mayandra busca su sitio Así, sin avisar. El teatro de la vida ha decidido cambiar mi papel. Llámame Raquel esta noche.
Neruda escribió 20 poemas de amor y compuso una canción desesperada. Ray Loriga compuso 10 canciones de amor y encontró 7 caminos distintos de vuelta a casa con la esperanza de que la persona para quien los buscó encontrara al menos alguno. Yo he encontrado hoy 2 formas distintas de contarte lo que estoy buscando:
Estoy buscando mi sitio. Y lo voy a encontrar. Ya no quedan habitaciones libres para la duda.
PS. Acabo de asomarme a la ventana y he visto una estrella preciosa y muy brillante, la más brillante de todo el infinito; y no deja de mirarme. A ver quién aguanta más tiempo la mirada. 12/1/2006 En directo Permanezco aún en una casa que no es la mía escribiendo desde un portátil que no es el mío. A riesgo de despertar a mi compañera de habitación voy a decir en alto que me encantó la poesía musicada del concierto que anunció To. No podía Mayandra dejar escapar esta oportunidad de comprobar en directo que, efectivamente, sus teorías saladas son canciones.
Bonitas canciones. Bonito grupo. Bonita noche.
Mi compañera de habitación se está inquietando en sueños. Si se despierta me gritará, como anoche. Creo que es el momento de apagar. Buenas noches. 11/15/2006 Blogless people A veces me da miedo cuando me presentan a un desconocido, cuando encuentro a alguien por causalidad... Me da miedo por si tuviera que quedarme sólo con el recuerdo. Eso es porque soy una chica de costumbres bastante insanas. Tengo por costumbre tomar cariño, un cariño muy extraño de tan intenso que es, a las personas que un día me sonríen por la calle, o que llaman a mi puerta por equivocar el primer piso con el segundo y luego deciden quedarse conmigo un rato. Nunca se me olvidan los rostros de las personas a las que miro. Las miradas jamás desaparecen. Ni el cariño, por efímero que pueda resultar a otros paseantes. Me da miedo quedarme sólo con el recuerdo.
Apagaste de pronto la luz de tu habitación y desde entonces, To, quedó sonando en mi memoria tu última canción, ya sabes, la más hermosa del mundo. Probablemente no llegues a leer esto y, si lo haces, es posible que te resulte extraño que yo, tan desconocida, te pregunte por tu mudanza de salazones; así que sólo me queda esperar el día en que vuelvas a subir a los escenarios. Quién sabe, quizá llames a mi puerta para avisarme de dónde es esta vez el concierto :).
Pizy..., buscador, no sé qué ha ocurrido. Estos días ando un poco más triste que de costumbre. Sólo puedo decirte que uno de los factores de mi tristeza eres tú, mi falta de tu lugar, tan lleno de letras y alerts. Ha desaparecido el cartel que señalaba el camino; y temo que haya desaparecido algo más. Dónde voy a pasar la noche, ahora que está cerrado el Hotel Lichis, cuando se pinche una rueda de mi coche en plena madrugada y se me haga tarde para volver a casa. En tu espacio aprendí a no rendirme para seguir buscando un tesoro. No sé qué ha ocurrido.
![]() PD1. En un ataque de valentía extrema, he accedido a que mañana me extraiga el cirujano mi segundo cuarto de juicio molar. Treinta y seis horas, como mínimo, de hemorragia ininterrumpida y dolor penetrante. No obstante, a veces es agradable tener una herida física, abierta y visible. No es bueno que todas las heridas sean intangibles, invisibles y se queden escondidas.
PD2. Quizá si me doy prisa llegue a ver el final de 'Sleepers'. Conozco muy bien la historia y podría recitar el guión de memoria. Sólo quiero ver el final. Conozco muchas historias tristes. Ahora busco buenos desenlaces. PD3. He aprendido a volar con el viento que sopla tan sólo pa' verte... 11/5/2006 '¿Algún día podrías tocar "Para Elisa" por mí?'Pobre de Beethoven; le dedicó su bagatela a Teresa y los copistas, por la mala caligrafía del manuscrito, pensaron que escribió Elisa. Me pregunto si Teresa llegaría, algún día, a saber que la obra fue escrita para ella. No quiero ni pensar que Dios tenga también mala caligrafía y que sea por ello que las parcas se confunden y que haya personas que nunca vayan a recibir su bagatela de felicidad dedicada. Pobres de nosotros. Y ahora es cuando le pide el doctor al paciente que diga 'treinta y tres más uno' Existe el riesgo de que un mal día comprobemos que tenían razón quienes aseveraban que la Biblioteca de Babel no es infinita y que ya no existen más combinaciones de letras para formar nuevos textos; existe, pues, el riesgo de quedarnos sin nuevas lecturas.
Existe un riesgo más probable aún -que se lo digan a Beethoven- de que una persona pierda el sentido de la audición, del mismo modo en que un pianista puede perder una o ambas manos por un capricho macabro del destino; existe, pues, el riesgo de perder la posibilidad de que la música nos acaricie o de que un pianista acaricie la música y pulse la vida con las yemas de sus dedos.
Y porque existen estos riesgos, me ha apetecido dibujarte esta noche un regalo. Durero se lo dibujó a su joven Melancolía; Adrian Leverkühn lo tenía en su gabinete, sobre el piano; y apuesto a que Hamlet y John Dowland -autor de 'Semper Dowland, semper dolens'- también se sirvieron de ello. Durante muchos siglos ha protegido a todos los nacidos bajo el signo de Saturno; no hay razón, entonces, para pensar que no vaya a surtir el mismo efecto sobre un poeta, un pianista o un doctor en Arte.
10/26/2006 Faint Adivina, Santo Escondido de la gran fiesta de junio, qué fue lo primero que hice al llegar a casa. Querer ser o no ser, ésa es la cuestión He vuelto a casa y mi unicornio blanco aún huele a vainilla. Y eché de menos a Blossom, que no la dejaron venir, y te eché de menos a ti.
Te he echado de menos y me he dado cuenta una vez más de que no merecen la pena los instantes si no tienes a quién contárselos o con quién compartirlos. Ni un único instante, si sólo es para mí.
Y lamento el vacío que he dejado, incomunicada, aislada en una realidad paralela que nada tiene que ver con las ganas, la ilusión, los perros o el aire templado de la mañana.
Las cosas no han mejorado; no han mejorado lo más mínimo, todo lo contrario, pero al menos me he demostrado que mejorar no depende del dónde, sino del por qué, o mejor aún, del por quién. ¿Sabes? Esto está resultándome tan sumamente complicado que no sé ni dónde apoyarme. Hasta se me hace difícil decidir por qué calles pasar cuando voy a la biblioteca. Todo es difícil, todo: reír, llorar, caminar, comer, dormir, despertar... Despertar es lo peor, sin duda. Y estoy cansada.
He pasado el tiempo haciendo lo único que sé hacer sin arruinarlo todo: recordar. No tenía prisa, así que pasé días y días recordando, viviendo de pasados tranquilos y tardes de verano en el campo cogiendo moras. Y se me escapaban los días y tú te preguntabas dónde estará Mayandra. Y yo ni siquiera sabía salir del estado del recuerdo. Y aún sigo recordando.
Ha sido un verano quieto y muy intenso; tan intenso como que por vez primera y única pude escuchar a mi madre diciendo, en un momento de debilidad, eso que digo yo tantas veces de que la vida es una mierda; tan intenso como que por una noticia de última hora he acabado admitiendo que tenía razón aquel tipo cuando, en cierta ocasión, trataba de convencerme de que el amor casi siempre se evapora y los matrimonios, por regla general, acaban fracasando, y cuando no lo hacen, constituyen excepciones; tan intenso como que justo al día siguiente pude sonreír porque me salvó una bonita magnolia de tres horas en un sofá que absorbe y te traga; tan intenso como que días más tarde me dieron la noticia de la muerte de dos chicas jóvenes; tan intenso y tan quieto todo, mis luchas diarias, que aún sigo recordando.
Y me dedico a recordar porque no me gusta lo que veo.
Ésa es la verdad. Ni estoy bien ni me gusta lo que veo. Y no es cuestión de gafas, que me han dicho hace poco que no me son necesarias. Que nadie me despierte mientras le doy la espalda al mañana. Creo que me he ganado el derecho a no querer ser.
![]() PD. Me ha encantado tu relato de La sandía, mami. Berta y yo te damos las gracias por la dedicatoria. Por cierto, no era yo la que merodeaba, que no tenía acceso a Internet, pero confieso que me habría encantado hacerlo :).
8/29/2006 Trata de... ...de esto.
Qué paradójico me resulta ver cómo se solapan mis ausencias. No había terminado de relatar los últimos días lejos de casa y ya tengo que volver a irme. Me ha pillado desprevenida, yo tampoco me lo esperaba. Y aún tengo a medias el equipaje. Prometo regresar en cuanto pueda para terminar de contarte lo que te estaba contando.
Definitivamente las zapatillas mayándricas de verano están cumpliendo su papel. Felices vacaciones de un feliz verano.
PD. Vaya. Casi me olvido de la fotografía que tomé para esta entrada de blog :). 8/28/2006 Ausencia por partes II Durante esos días de ausencia me di cuenta de muchas cosas. Algunas te las puedo contar y otras no. Te puedo contar, por ejemplo, que recordé muchos detalles -algunos muy pequeños, muy escondidos- que me han hecho ver el pasado con cierto cariño. No todo fue malo, claro que no; y sopesándolo ahora, desde aquí, 23 años de espera no han sido tantos hasta llegar a darme cuenta de ello. Doy por aprendida la lección. Tomando en consideración que hay quien muere renegando de cada minuto de su vida, puedo sentirme afortunada, lo he visto a tiempo.
Otra cosa que puedo contarte es que me di cuenta de lo mucho que echaba de menos el suelo de madera:
![]() Me di cuenta también de que sólo mi padre podía hacer esto tras pedirle por teléfono, como condición, que me tuviera preparada una sandía; la bautizamos como Berta:
![]() No fui capaz de comerme a Berta. La traje conmigo de vuelta. En el coche se portó regular, preguntando constantemente cuánto quedaba para llegar y dando patadas en el respaldo de mi asiento. Se lo perdono porque es pequeña e inconsciente.
Me dio tiempo, además, durante esos días de ausencia, a sentirme de nuevo como una fugitiva al trepar a escondidas hasta la estantería de la colección de autos antiguos y en miniatura de mi padre; sí, lo confieso, los robé con sumo cuidado durante un rato -como cuando era pequeña- y volví a organizar sobre la alfombra la Gran Ciudad Mayándrica de los Autos Locos. De entre tanto lujo y tanto descapotable, mis favoritos siguen siendo la cucaracha roja y tour-bus londinense. Y el rey de la carretera, el increíble, emblemático y omnipotente tractor de John Deere:
8/20/2006 Ausencia por partes I Traté de despedirme antes de mi ausencia, mas los infortunios me lo impidieron. Iré por partes. Ésta era mi despedida:
Fecha: 06/08/2006
Hora: 3:36:04 (GMT+01:00)
Título: I'll be watching you
Categoría: 'M. v. s., m. y d.'
Tenía pensado escribir, antes de marcharme, sobre mis 'If I were...'. Tenía pensado, también, escribirte hablándote del tiempo, de lo que me gustaría hacer con él, con mi tiempo, con el tuyo, con el del mundo. E incluso pensé en dejarte una canción, pero la voz sonaba hoy demasiado triste y no quiero que se quede mi casa, esta casa, sonando triste mientras yo no estoy. Tenía pensadas muchas cosas, de esto y de lo de más allá, pero todo se queda en la memoria. Quizá cuando vuelva...
Quizá cuando vuelva de estos días descubras en mí un color que antes no viste. Y no, no puedo prometerte que sea naranja. Quizá se quede azul, como siempre había sido. O quizá no sirva para nada tanto ruido interior y las cosas se queden como hasta ahora, o más oscuras. Quién sabe.
Voy a estar ausente -más ausente todavía- durante los próximos días; no puedo decirte hasta cuándo, no depende de mí. Dentro de unas pocas horas subiré a una cabina del tiempo y retrocederé unos cuantos años, así que durante estos días no tendré acceso a esta Red grande que a todos nos envuelve. No podré visitarte como acostumbraba, cada noche, para mirarte en tus cosas mientras no te dabas cuenta, pero en mi lugar dejaré un espía mayándrico, una especie de Big Brother que me he construido, que me llevará a mi ventana todos los días, puntual, el aire de tu ánimo, sólo para dormir tranquila sabiendo que sigues al otro lado.
Tengo que terminar de organizar el equipaje antes de que despegue mi cabina del tiempo. Aún me faltan por meter en la maleta unas cuántas palabras coherentes para responder cuando, al llegar a mi destino, escuche el rutinario I hear you're feeling down, but I need some information first; can you show me where it hurts? Debo irme ya. Recuerda que sigo aquí; comfortably numb, pero aquí. En la distancia, pero aquí. Encerrada en una prisión sin ventana, pero aquí. Y tengo pensado volver en cuanto pueda.
Tengo lo que me he buscado, me han dicho hoy. Tienen razón. No entiendo, entonces, por qué me quejo.
Felices vacaciones de un feliz verano.
7/26/2006 En estos días azules... Antonio Machado Ruiz nació en Sevilla, el 26 de julio 1875.
El 22 de enero de 1939, después de un proceso doloroso, no sólo por las condiciones físicas, sino por el valor sentimental que significaba tener que huir de España, Antonio, su hermano José y su madre cruzan la frontera y se instalan en Colliure, en un hotelito modesto. Unos días más tarde, el 18 de febrero, le dice a su hermano José: vamos al mar. Caminaron los dos hasta la orilla del mar y allí se sentaron en una barca que reposaba en la arena. Hacía mucho viento. Se quitó ese sombrero que no abandonaba nunca, se lo puso en la rodilla, y con su mano sobre el bastón, en esa posición tan suya, estuvo largas horas absorto, en silencio, contemplando el ir y venir de las olas del mar. Tres días después, su corazón dejó de latir.
Algunos días más tarde, José Machado encontró en un bolsillo del gabán de su hermano un arrugado trozo de papel. En él había hecho el poeta tres anotaciones con un lápiz que le había pedido días antes:
![]() Se parecen Machado y Mayandra en la letra del comienzo de los nombres, en su número de sílabas, en su día y mes de nacimiento, en el sombrero que no abandonan nunca y en su éxodo doloroso.
Se canta lo que se pierde y se pierde lo que se toca. Volveré mañana con una pérdida; por haber tocado, Mayandra.
Estos días azules y este sol de la infancia...
PD. Ándale, Alfonso, lo de Mick Jagger no lo sabía :)
7/23/2006 Sin Venus en el Espejo A veces tardo tiempo en caer en la cuenta del porqué de una decisión pasada. Acabo de caer en la cuenta de por qué decidí no hacerme la fotografía para la orla de mi promoción. Es tan sencillo que me sorprende no haberme dado cuenta antes: me dio lástima por cuando mis condiscípulos miraran mi retrato pasados los años y me redescubrieran en mi expresión iluminada, mis tantas ganas de merendarme con Nocilla el mundo, mi fuerza viva, mis grandísimos proyectos, mi elegante orgullo de Cyrano, mi sonrisa más sincera que nunca y mi yo, todo mi yo. Me dio lástima porque sé que hay personas para quienes la vida no es un camino de rosas y no quise hacer que nadie se sintiera desafortunado. Preferí no dejarme retratar. Preferí esconder humildemente mi suerte y mi felicidad. ¿O acaso sería justo comerse un paquete entero de Donuts en presencia de un nene africano desnutrido?
Cuando miren la orla, mis compañeros tan sólo sentirán que falta Mayandra. Y así es mejor para todos. Hoy he caído en la cuenta.
7/18/2006 La cabeza bien alta, nena Tendrías que haberme visto esta tarde cantando y bailando como un cronopio feliz y desbocado, cronopio que adora la vida, que se alegra de ser como es, que ve al mundo entero sonreírle y dedicarle bonitas palabras; tendrías que haber visto la luz de mi mirada mientras sonaba, a todo volumen, una de las canciones que me encantaba escuchar cuando tenía 13 años tras de un duro día de colegio y conservatorio. Tendrías que haberme visto. Era una explosión que gritaba con descaro, con vitalidad extrema, como cuando uno le canta al mundo que no cambiaría ni uno solo de los pasos que dio desde que dejó de gatear.
Tendrías que haberme visto. La cabeza tan alta y la sonrisa tan amplia... Cuán orgullosa estaría mi madre si me hubiera visto. ¿Sabes qué? Quiero ser poeta. Sí, poeta. Y rogarte por la cara que te quedes un rato. No, mejor para siempre. Eso es, quédate para siempre.
7/15/2006 Closed tonightNo estoy hoy como para ornamentos estilísticos. Lo siento de veras. Disculpen las molestias. 7/14/2006 El sinsentido de las sábanas al revés No sé hasta qué punto es conveniente retener el pensamiento en un soporte tangible. Hoy he comprobado que guardar en cajitas secretas los buenos momentos para sacarlos de paseo en los peores, puede hacer que se derrita por completo la enana figurita de entereza que suelen guardar como reserva los fuertes y los valientes en su congelador. A ver con qué cara me presento mañana ante el mundo sin mi figurita. A ver cómo salgo a la calle. Santo cielo, me van a ver con las manos llenas de agua. Agua... Es todo lo que ha quedado.
Ayer, pensando en el futuro -esa cosa inmaterial de la que nadie sabe nada- (quién me mandará a mí pensar en ello, digo yo), recordé una historia que no hace mucho le conté a Sweet Jane. Fui a buscar dicha historieta a su blog. ¿Dije 'no hace mucho'? Oh. Mi comentario fue escrito en la madrugada del 27 de febrero. Ya, ya sé que ni siquiera han pasado cinco meses desde entonces, pero... ¿yo escribí eso? [...] ¿De veras fui yo quien escribió eso? Me resulta increíble. Es impresionante cómo puede cambiar el color de fondo de una canción de palabras tras unos pocos meses de malos tiempos especialmente intensivos. Impresionante, verás:
Ahora reparo en el peligro que entraña hablar de certezas en estos inciertos mundos de Dios. A estas alturas, lo único de lo que me queda certeza es de que deseo con todo mi alma, con todas mis fuerzas, con todo el agua que se me ha quedado entre las manos, que algún día, quizá en el jaque al rey, quizá tras el jaque mate del final de la partida, pueda volver a querer creer que todo este sinsentido de sábanas del revés tiene su explicación.
Necesito ver nítidamente los dibujitos de mis sábanas. Lo necesito. Ya. Aunque sólo sea una esquinita. Esperar pacientemente hasta el final de la partida es para fuertes y valientes, y a mí se me ha derretido mi figurita del congelador y sólo me queda agua. Agua. Como cuando disparas queriendo derribar el barco de un solo cuadradito de tu contrincante y éste te dice con descaro aquéllo de 'agua'. Agua. Qué sosería de vida. Todo agua.
Aquí me quedo esta noche, mirando al cielo sobre mi sábana de dibujitos, esperando impaciente un imposible que me mantiene aún con vida. Y voy a intentar quedarme dormida abrazada muy fuerte a un it's coming que me han dicho hoy.
Qué fácil sería todo si las sábanas tuvieran dibujitos estampados por ambas caras.
7/7/2006 Lovely lyrics and growing pains Ay, Mayandra... Tonta, tonta, Mayandra. A quién se le ocurre hacer planes a tan largo plazo... ¿Has visto lo que pasa? ¿Qué hacemos ahora? Sí, lo sé, era un buen plan, pero muchas veces -la mayoría de las veces- los planes no resultan ser lo que parecían en un principio. ¿Crees, acaso, que de haber sabido el desenlace te hubiera permitido entregarlo todo por tu plan?
Ay Mayandrita... No tengo ni idea de lo que debemos hacer ahora, no sé qué decirte, yo también me he quedado como tú, sin palabras, sin planes, sin rumbo... Mañana, si quieres, podríamos retomar el proyecto de los furtivos; seguro que eso consigue hacerte sentir algo mejor dentro de unos días; ¿quieres? Perfecto. Mañana comenzamos, pero hay que ponerse en serio, ¿de acuerdo? Ya sabes: quien algo quiere... Y tengo una idea estupenda para no dejar el proyecto a medias esta vez: ya que nuestros planes se han ido al carajo, ya que el presente es lo que es y el futuro es nada, cierra los ojos y viaja con tus patines hasta el inicio, hasta la época en la que aún no sabías exactamente qué era eso de que los problemas crecen, aquella época en la que te hacían fotos y no rehusabas salir retratada, y además salías sonriendo, pero sonriendo de verdad; te invito a que vuelvas a la estación perdida de los planes por llevar a cabo y los sueños para moldear; y los deseos por encargo, como los merengues de fresa, como el aguacate. Regresa patinando y cuéntame esta noche, de madrugada, lo que has visto, si tus ilusiones, si los recuerdos de tu antiguo hogar, si tus juguetes, si tu voluntad...; cuéntame todo lo que veas y sonríe mientras lo haces; pero, por favor, ni se te ocurra tratar de comparar la letra de la canción con la realidad, ni se te ocurra, porque sabemos lo que pasaría entonces.
Y que nadie te diga que sobre patines no se puede llegar muy lejos. Que nadie se atreva. Tú y yo sabemos la velocidad que alcanzas, ¿eh, Mayandra? Que nadie te diga que esos viajes tuyos no llevan a ningún lado o que son contraproducentes. Qué carajo sabrán de la vida, de las niñas de cuatro años, del silencio, de los perros, de los sueños y de la muerte, aquéllos a quienes siempre se les cumplen las letras de las canciones bonitas. Qué carajo sabrán, digo yo.
don’t waste another minute on your cryin’.
We're nowhere near the end, the best is ready to begin. As long as we got each other we got the world spinnin' right in our hands; Baby, you and me, we gotta be the luckiest dreamers who never quit dreamin’. As long as we keep on givin’ we can take anything that comes our way; Baby, rain or shine, all the time we got each other sharin’ the laughter and love. 7/3/2006 Cristales para un mosaico Fueron las fiestas de mi ciudad (premio).
Mi sueldo se acabaría convirtiendo en un 'pagaré' si trabajase como camarera (las copas en las que ahogan los invitados sus tristezas pesan demasiado -muchas tristezas tienen escondidas- y yo ya no puedo ni con mi vacío). Hasta que cambie su dirección el viento, mi trabajo de verano seguirá siendo el vuelo nocturno, aún en tierra, pero vuelo a fin de cuentas. Al menos me sirve para imaginar cómo será cuando logre ser mariposa.
No sé si mi vuelo en tierra me llevará lejos, pero es el único medio del que dispongo para llegar al inicio del camino que conduce a mi sueño de verano. Y ojalá mi verano durara para siempre. ¿Mi sueño? Había tantos... (hay tantos...) Aunque confieso que ahora me da miedo pensar en los sueños. Supongo que sería inútil matarse a trabajar para conseguir una ración de sentido, esas cosas nunca llegan [...] Te voy a decir un secreto, uno de mis mayores secretos. Acércate o no me oirás, que no puedo decirlo muy alto.
Y si lo consiguiera podría, incluso, renunciar a m. v. s., m. y d., y se convertiría tan sólo en el recuerdo de una categoría fuera de uso del blog de Mayandra recuperada.
PD. ¿Qué tal está quedando el mosaico?
6/29/2006 Funérailles 'Aquí la música ha sepultado un opulento tesoro, pero aún más hermosas esperanzas'.
[Epitafio grabado sobre la lápida de Franz Schubert (1797-1828)]
Mayandra no podría haberlo expresado mejor.
PD. Mr. Letterman, no te vas a creer qué camiseta llevo puesta ahora mismo. 6/27/2006 Knocking on Heaven's Door ¡Organización, por favor, organización! ¡Y silencio!, que no tengo la garganta como para andar gritando. Veamos, los del pasado que circulen por el pasillo de la derecha, que ya está bien de soportar su cansino afán de protagonismo. Los del futuro que se vayan por donde vinieron, que no los quiero ni ver ahora; ya habrá tiempo de encarrilarlos. Los del presente que aguarden en la salita de espera que encontrarán al fondo a la izquierda. ¡No, ésa es la derecha, zopenco, dije a la izquierda!. ¿Y el nuevo? ¿Dónde carajo se ha metido el nuevo? Oh, cielos... ¡Os advertí que no le perdiérais de vista, que el nuevo era difícil y rebelde sin causa! A ver qué hacemos ahora, dónde lo encontramos... Ah, mírale, ahí está, cortando la respiración de un inocente. Bien, ya estamos todos organizados, ¿no? Ya no queda ni un solo problema fuera de su sitio, ¿verdad? De acuerdo. Ahora silencio, que voy a llamar a la puerta, y como oigan demasiado jaleo se van a desentender, y no queremos eso, ¿cierto? Pues hala, silencio, que llamo.
[Knock-knock-knockin' on Heaven's Door...]
Dios, tengo un problema nuevo; y es serio. Me rindo: supongo que esta vez necesito ayuda.
[...]
PD. Mr. Letterman, no hace falta que nadie nos vuelva a enseñar a hacerlo. Ya verás, cierra los ojos. ¿Lo ves? Está ahí, pero aún no dejan pasar. Lo único que se puede hacer por ahora es llamar a la puerta y esperar con dolor de garganta, lágrimas en los ojos y cara de idiota para ver si alguien se digna contestar. Y sería increíble si se dignara, además, decirnos qué demonios deberíamos hacer. | |||